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lunes, 2 de marzo de 2015

Qué lleva al hombre a esta (aparentemente) invisible sumisión?



Si revisamos, podemos encontrar que la verdadera libertad está llena de responsabilidades. Esto tiene un efecto sobre la humanidad, y hace que quienes dan forma a los grupos sociales tengan ideas equivocadas sobre el hermoso concepto de libertad.

Unos temen la libertad, pues les despoja de la supuesta seguridad que significa regirse por reglas e impuestos diseñados por pequeñas minorías, alejadas de la realidad común, pero entrenadas en el arte de la manipulación. La gente considera así que ser completamente libre es volver a lo salvaje, hacer lo que los instintos dictan, re-instaurar la barbarie. Pero acaso no estamos ya en un ambiente bárbaro al que diariamente se maquilla; y hasta se le da el mote de democracia?

La libertad por naturaleza debe partir del respeto, de uno que parta de cada individuo y que como única limitante tenga la libertad de los demás. Esta ha de ser fomentada y defendida por todos, pues con la fractura en alguna de las células se corre el riesgo de destruir toda la estructura.


Cuando el edificio común es construido por fuerzas equilibradas, se convierte en una estructura indestructible, capaz incluso de modificar su forma sin poner en riesgo su fortaleza. A este principio se le conoce como solidaridad, y con su real aplicación (no con las farsas mediáticas que a diario observamos) se asegura el desarrollo de los individuos en verdaderas y saludables sociedades, que de ninguna manera adolecerán de héroes, pues el apoyo mutuo hará de cualquier dificultad, una tarea simple de acabar. 

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